SOMOS IGUALES, PAPÁ - PEQUEÑAS INSPIRACIONES -
Nadie nos entiende
Aún podías andar papá... Te acompañaba hasta la ribera, te reunías con tus compañeros del Boterón; cogías el autobús en el paseo Echegaray y Caballero y te ibas a pescar. Volvías contento, satisfecho y algunas veces enfadado por no haber pescado nada. Yo te iba a buscar a la parada y te ayudaba a llevar tus cosas. Paseos de subida por San Vicente de Paul, calle Mayor y calle Refugio, nunca mejor dicho; tu refugio, nuestro refugio, el de nuestra familia.
Tenías buen corazón, papá; pero nadie entendía tu carácter. Así me veo yo ahora... y sé que soy como tu. Nadie de la familia me entiende, tan sólo los que no lo son. ¿Porqué será que no nos entienden? Ahora es cuando te entiendo yo, cuando me siento como te sentías tu. ¡Qué dolor y sufrimiento pasabas...! Pero así es la vida. Los que más cerca nos tienen son los que menos saben como somos de verdad. Qué poco saben de corazones, será que nunca han sabido querer de verdad. Será que están viviendo engañados en su mundo y no ven más allá. Ni si quiera dejan querer a los demás, creyendo que con nuestro amor vamos hacer un daño irreparable. No entienden que el daño es no dejar amar. El amor es libre y cada cual ama a su manera... todas son válidas si con ellas repartes amor. Interponerse en medio de ese camino es lo peor que pueden hacer, porque lo que uno da con amor, el otro lo arrebata por desesperación. Ese amor es el que mata, el que no entiendes porque se da con tanto amor.
Tu hija la pequeña, que te quiere.
Nuria Marruedo López



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