UNA EXPERIENCIA NUEVA EN EL MUNDO DE LA REHABILITACIÓN
Paso muchas horas con vosotros, todas ellas están llenas de muchos ir y venir por los pasillos del hospital, plantas y ascensores. Todo va y viene entre sillas, camillas, grúas, muletas, andadores y unos cuantos aparatos más. Parece triste al principio, pero todo él tiene un final y toda esa tristeza se convierte en una gran alegría y satisfacción cuando, después de tanto tiempo... ves que sus piernas y manos se mueven,; poquito, pero se mueven. Sus ánimos muchas veces no son los mismos. Unos quieren y otros se hunden. Pero todos al final salen de donde sus mentes se habían escondido y sus cuerpos parecían dormidos. Empiezan a dar órdenes y sus extremidades empiezan a reaccionar, sus manos cogen las impensables cosas que antes no podían y sus piernas poco a poco van formando el paso adecuado para empezar a caminar de nuevo. Son personas adultas, jóvenes y mayores, de todas las edades, a las cuales debes empezar desde cero a enseñarles como si volvieran a nacer y de niños que empezaran a ponerse de pie y caminar por primera vez. Son logros que tan solo ellos son capaces de conseguir, pero de la mano de alguien en su largo y arduo trabajo por conseguir tan necesario logro. Esta mano mágica y esencial en sus progresos tan solo tienen un nombre y ese es el de su "Fisioterapeuta". Son la ayuda esencial para poder dirigir esas pautas, ejercicios y terapias que solo ellos saben como y cual darle a cada uno; porque todos no tienen el mismo mal, el mismo dolor, la misma enfermedad, el mismo traumatismo o el mismo pensar. Todo vale, todo sirve, con tal de ayudarles. La emoción llega y te embarga a la hora de marchar por su propio pie o en su propia silla, porque muchos llegan a caminar, pero otros... se conformarán con una buena silla o un buen tutor que les impulse, les lleve y les haga más independientes de lo que eran cuando entraron en el hospital. Cada paciente es un mundo y todos tienen un nombre propio, ese que cuando me los encuentro, resuena como una caja de música celestial.
Nuria Marruedo López



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